La infelicidad en el trabajo no solo afecta al rendimiento laboral, también tiene un impacto negativo en la vida personal del empleado. Estas son las claves para afrontarlo.

¿Estás amargado en el trabajo? Es hora de ponerle solución. Un empleado infeliz equivale a un empleado poco productivo; además, es difícil dejar los problemas en la oficina y por norma general tendemos a llevarlos de vuelta a casa.

Ir cada mañana arrastrando los pies a la oficina, contando los minutos para que acabe el día, y esperando con ansia el fin de semana no sólo nos perjudica a nosotros mismos. La infelicidad en el trabajo también afecta a quienes nos rodean.

Nuestras familias y amigos sufren cuando estamos desencantados, insatisfechos y poco realizados” explica Annie McKee, experta en liderazgo y autora de la obra ‘How to be happy at work’ (Cómo estar contento en el trabajo).

La infelicidad en el trabajo nos chupa la energía, y consecuentemente desaparece nuestro pensamiento creativo y nos volvemos más resentidos y cínicos, explica McKee, y no es ninguna sorpresa. Ya de por si pasamos de media 8 horas en el trabajo; si durante todo ese tiempo estamos amargados y descontentos con lo que estamos haciendo significa que durante un tercio de tu vida eres infeliz, algo que McKee califica como “inaceptable“.

Además, una vez que nos invade esta negatividad es difícil recomponerse y volver a ser igual de eficiente de un día para otro. Las distracciones aumentan y la productividad disminuye, fomentando la sensación de insatisfacción. Estamos así ante un círculo vicioso, en el nuestro bajo estado de ánimo provoca que trabajemos mal, y nuestro bajo rendimiento nos mina aún más la moral.

La infelicidad del empleado también repercute evidentemente a la empresa. Como hemos mencionado previamente, los trabajadores felices son más productivos. Eso si, no nos olvidemos de que el líder del equipo y la compañía en sí son responsables en gran parte de mantener felices a sus trabajadores; en muchas ocasiones un mal jefe es la principal fuente de malestar. Los empleados desmotivados también tienden a trabajar peor.

Lo bueno es que puedes ponerle fin a tu infelicidad en el trabajo, y es mejor hacerlo antes de que se convierta en burnout laboral. Estas son las tres claves para mejorar tu estado de ánimo en el trabajo, según McKee.

  • Visualiza la felicidad: ¿Qué sería la felicidad en el trabajo para ti? El primer paso es definirlo. En el caso de McKee se trata de disfrutar las actividades del día a día, persiguiendo un propósito por el que sientas pasión, con un futuro esperanzador y buenos amigos.
  •  Encuentra un propósito en tu trabajo actual: Intenta definir cuál podría ser tu propósito en tu puesto actual. ¿Persigues un fin? ¿Qué estás aprendiendo? ¿Qué beneficios te aporta? “Cuando perseguimos un propósito, nos sentimos optimista y disfrutamos estando con nuestros compañeros, somos más accesibles al conocimiento, experiencia e inteligencia emocional“, explica McKee.
  • Adiós a la actitud pesimista: Tu negatividad no solo te repercute a ti, afecta a todo el equipo; es hora de empezar a ser más optimista. Puedes adoptar alguno hábitos al final del día para impulsar tu actitud positiva. En los últimos 10 minutos de tu jornada anota todo lo que ha ido bien durante el día, y lo que has aprendido. Si te invaden los pensamientos negativos, recurre a un recuerdo positivo del pasado, un momento en el que todavía te sentías optimista. Recuerda todos los atributos que te ayudan a alcanzar tus metas habitualmente, y deja que fluyan los pensamientos positivos. Al día siguiente puede que la lista de logros sea un poco más larga.

Si pese a intentar mejorar tu actitud y ánimos en el trabajo la situación persiste tal vez sea hora de empezar a buscar un nuevo empleo. Es importante saber cuándo dimitir y evitar tomar decisiones precipitadas o alargar demasiado tiempo la situación.

Vía | CNBC