Al igual que Disney, que levantó en su día un auténtico imperio apoyándose en los cimientos del contenido (de primerísima calidad), Netflix va camino de convertirse en un auténtico gigante y no sólo en el universo audiovisual, donde lleva sacando sus afiladas garras desde hace tiempo con sus adictivas series de televisión.

Consciente del fenomenal gancho de sus shows, el célebre servicio de vídeo en streaming comercializa (mediante sustanciosos acuerdos con otras empresas) centenares de artículos de merchandising (a la imagen y semejanza de Disney).

De Neflix, una de las marcas más en forma del momento, los marketeros pueden aprender muchísimas lecciones. Forbesrepasa a continuación las más valiosas:

1. Si antaño la religión era el opio del pueblo, actualmente es el contenido el que hace las veces de opio del pueblo
En los tiempos que corren las personas no se limitan simplemente a comprar cosas. El coste y el esfuerzo de adquirir productos se han esfumado. Y por eso, habiendo perdido el interés en poseer cosas, el consumidor prefiere poner el acento en las experiencias, unas experiencias que son amigas íntimas del contenido y del “storytelling” (como bien demuestra Netflix con sus exitosas series). Cuando contenidos y productos pasan por el altar, los consumidores pueden tomar parte en los contenidos y las historias que tantísimo aman a través del uso de los productos de las marcas.

2. Todo empieza con el “storytelling”, la creación del producto viene después
Normalmente las marcas lanzan productos y añaden a continuación historias a tales productos para dotarles de significado a ojos del consumidor. Hay, de hecho, una fabulosa industria especializada en el arte de convertir productos aburridísimos en auténticos “must-haves”. Esa industria se llama publicidad y la mayor parte de la gente la odia. Por eso algunas empresas están invirtiendo el orden de los factores y anteponiendo el storytelling a los productos. Netflix, sin ir más lejos, se pertrecha primero de historias de calidad y las complementa a continuación con productos. La compañía estadounidense sondea en primer lugar a su audiencia para poner nombres y apellidos a sus historias favoritas y crea después productos que tienen tales historias como hilo conductor, unas historias que tienen, ni que decir tiene, un poder absolutamente hechizante sobre el público.

3. Hay que acompañar todo lo que hacen las marcas de grandísimas experiencias de usuario
Todo en Netflix tiene la mirada firmemente posada en la experiencia del usuario. Especialista en hacer la vida más fácil a sus clientes, la compañía se preocupa de que, cuando el usuario accede a un contenido concreto, lo recupere en el momento exacto donde lo dejó. Netflix sabe muchísimo sobre sus usuarios y, gravitando en torno a su inmensa sabiduría, se preocupa de brindarles una experiencia integral y absolutamente huérfana de “costuras”.

Vía: Marketing Directo