Cuándo dar entrada a un socio en el negocio

Ciertas situaciones de necesidad o de expansión pueden gestionarse mejor con el apoyo de un nuevo compañero en la aventura empresarial. Te contamos los tipos de socios que existen y cuáles son las ventajas y los inconvenientes de contar con ellos.

Si montas un negocio, por muy pequeño que éste sea en sus inicios, lo harás en todo caso buscando su crecimiento y su rentabilidad. Según se desarrolle el proyecto podrán ir las cosas mejor o peor, pero es bastante probable que a lo largo del camino sea necesario aumentar los recursos económicos de la empresa. Si va bien, para ampliar la producción y las ventas o con el objetivo de lanzarte a nuevos mercados, nichos o subsectores. Si las cosas no marchan como esperabas al principio, quizá necesites apoyo financiero para seguir en activo, reflotar la empresa o, incluso, salvarla.

Ante esa tesitura, tienes distintas posibilidades a las que acogerte, entre otras buscar ayudas públicas, llamar a tu banco para que te dé crédito o intentar sacar partido del capital riesgo. También puedes optar por una venta parcial de la empresa, de tal manera que entre dinero en la misma, logres respaldo financiero y pueda seguir adelante hacia la meta que te hayas propuesto con esa maniobra. Te contamos cuándo dar entrada a un socio en el negocio.

Venta parcial de la empresa

Deshacerse del negocio o de parte del mismo puede sonar algo fuerte para la mayoría de los emprendedores, que ven en aquél a ‘la niña de sus ojos’. Sin embargo, hay situaciones en las que vender la empresa puede ser la mejor solución. Dejando de lado los casos en los que la venta está motivada por cuestiones muy específicas o puramente personales -por ejemplo, que necesites dinero de forma acuciante para ti- las preguntas que debes hacerte son las siguientes. ¿Vender una parte de la empresa conseguirá que el porcentaje que retienes valga más que si fuese 100% tuya? ¿Merece la pena ceder un porcentaje para lograr los objetivos que te has marcado? ¿Se trata de una necesidad imperiosa o únicamente es para crecer (es decir, que podrías quedarte como estás)? Dicho de otra manera, en definitiva, se trata de saber qué ganan el empresario y la compañía con la operación.

Cuándo dar entrada a un socio en el negocio

Aunque la casuística es variada, aquí te explicamos varias situaciones genéricas en las que vender ayudará a que la empresa crezca y a que tu participación sea más valiosa que la que tenías antes, incluso aunque pase a ser un porcentaje menor.

Cuándo apostar por un socio para ampliar el negocio

Así, podemos encontrar tres escenarios en los que suele salir a cuenta meter a un nuevo socio en la empresa:

  • Expansión del negocio. La entrada de todo nuevo socio casi siempre significa una cosa: liquidez. Si eres capaz de usar esa inyección de capital para expandir la empresa a nuevos mercados o países o llevar a cabo lanzamientos de productos que tenías postergados, el esfuerzo habrá valido la pena.
  • Acceso a nuevos recursos. Si la inyección de capital ofrece a la compañía un abanico mayor de posibilidades que creen valor, tu participación también valdrá más. Puede tratarse de sinergias que ayuden al aumento de los ingresos o de otras acciones que faciliten reducir costes. Además, toda operación que dé entrada a socios o empresas dispuestos a aportar su experiencia y conocimientos creará valor. Lógicamente, para eso es necesario estudiar de antemano con quién haces negocios, pero se da por supuesto que ese análisis es ineludible si estás pensando en vender parte de tu compañía.
  • Reducir riesgos. Controlar los posibles escenarios adversos resulta crucial para cualquier empresa y una buena forma de hacerlo es con nuevos socios que aporten capital o que simplemente diversifiquen riesgos. Piensa, por ejemplo, en una empresa dedicada a la gestión de propiedades inmobiliarias y otra a la venta de pisos. La primera lo hará bien cuando la segunda lo haga mal y viceversa, porque ambas trabajan una parte del ciclo inmobiliario. Una fusión o una inversión cruzada entre ellas protegerá a cada una del ciclo bajo de su negocio.

Buscar un socio para salvar la empresa

El otro gran escenario posible se refiere a cuando el negocio no marcha bien. Sea por los motivos que sea, en ese sentido no vamos a entrar en estas líneas. En ese caso, antes de lanzarte a contactar con quien sea, debes hacer un análisis lo más ecuánime y claro posible sobre las razones que te han llevado a esa situación. De otro modo resultará complicado que atraigas a un socio que te compre la idea y apueste por tu empresa.

Pero, además, debes plantearte igualmente si merece la pena meter más dinero en el negocio, si crees en el proyecto, si le ves perspectivas positivas de futuro y cuál es su posición actual en el mercado en el que opera. Aunque la alternativa del cierre suele producir vértigo, pena y sensación de fracaso, -aquí te descubrimos las obligaciones de las empresas inactivas también puede ser una opción a la larga más rentable.

Tipos de socios: capitalista, ejecutivo, industrial o tecnológico

Cuando se habla de dar entrada a un socio en el negocio suele pensarse en un apoyo capitalista. A pesar de que es una figura muy habitual y recurrente, existen otras opciones. Cada una de ellas se adaptará mejor o peor a tu negocio -y al momento que el mismo atraviesa- en función de las demandas que tengas.

  • Socio ejecutivo. En este caso se trata de dar con alguien que se implique en el día a día y que tenga los conocimientos y la experiencia para complementar tu perfil. Aunque no es sencillo de encontrar, si lo haces, ganarás en desarrollo del negocio y ahorrarás en costes operativos.
  • Socio industrial. Difiere tanto del anterior como del inversor en que no aporta capital a la sociedad, sino que ofrece sus conocimientos y su experiencia a cambio de una participación en las eventuales ganancias.
  • Socio tecnológico. Tras el capitalista, a día de hoy, es el más demandado. En especial, como es lógico, por las startups. En este compañero de aventura empresarial debes buscar un perfil técnico, sobre todo si tú no atesoras la visión y los conocimiento suficientes. Aquí te explicamos cómo encontrar un socio tecnológico para tu startup.
  • Socio capitalista. En último lugar, el ya mencionado socio capitalista, que aporta financiación a cambio de quedarse con una parte del negocio y está dispuestos a asumir un cierto riesgo. En este campo, el espectro es más amplio de lo que parece: desde personas cercanas -familiares, amigos, conocidos, etc-, que quedan bajo el paraguas del denominado ‘capital semilla’ a otras más lejanos, como los business angels, entre otras posibilidades.

Aunque dependerá de tu situación, lo ideal es que mantengas el control de la sociedad. Obviamente, habrá circunstancias en las que puedas verte forzado a elegir entre sobrevivir o ceder el control, pero lo más recomendable es que lo retengas. Un tercio de un buen negocio puede ser un porcentaje tentador para un inversor con visión y, al mismo tiempo, tú te quedas con un amplio margen de maniobra. Insistimos, en la medida de lo posible, intenta que la participación de tu socio no exceda del 49%.

Ventajas de tener un socio en el negocio

Con todo, como casi cualquier maniobra empresarial, dar entrada a un socio en el negocio tienes sus pros y sus contras. Entre los primeros encontramos los siguientes:

  • Cuentas con mayores recursos, sean financieros u otros de los expuestos en el párrafo anterior, con lo que tienes mayores posibilidades de acometer nuevos retos.
  • Combinar habilidades, recursos, experiencia y conocimientos del mercado beneficia a la empresa.
  • Al contar con un apoyo, puede que tengas la posibilidad de delegar funciones, tareas y responsabilidades. Aunque, obviamente, dependerá del tipo de socio de que se trate.
  • Disminución del riesgo, ya que pasa a ser compartido. Eso sí, de nuevo dependerá de la modalidad de socio que te acompañe.
  • Mayor capacidad para analizar y tomar decisiones.
  • Apoyo logístico, al contar con mayores recursos.
  • Apoyo moral en los momentos duros.

Desventajas de contar con un socio en la empresa

Sin embargo, no todo son ventajas, ya que también hay inconvenientes al contar con un nuevo socio en el negocio:

  • El primero y más evidente de todos es que pierdes la independencia con la que contabas o, al menos, tienes menos autonomía (si ya tenías otros socios antes de entrar el nuevo).
  • Falta de coordinación en la toma de decisiones.
  • Asumir las consecuencias de las decisiones fallidas que el otro socio haya podido tomar.
  • Conflictos personales que pueden producirse por la gestión o los resultados del negocio.
  • Luchas internas de autoridad y poder.

Un artículo publicado en Gestión Pyme

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